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La legítima: derecho del hijo desheredado

La legítima es uno de los temas más importantes en el ámbito de las herencias y testamentos. Se trata del derecho que tiene el hijo desheredado a recibir una parte de la herencia de su padre o madre fallecidos. Este derecho, que está contemplado en la ley, es fundamental para garantizar la protección de los intereses de los hijos y evitar situaciones de injusticia. En este artículo, te explicamos todo lo que necesitas saber sobre la legítima y cómo puedes reclamarla en caso de que te corresponda.

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¿Cómo afecta la desheredación a los hijos?

La desheredación es una figura legal que permite a una persona dejar fuera de una herencia a uno o varios de sus hijos. Esta situación puede generar consecuencias emocionales y económicas importantes en los hijos desheredados.

Consecuencias emocionales: La desheredación puede generar una sensación de rechazo y abandono por parte del padre o madre que ha tomado la decisión. Esto puede generar conflictos familiares y un deterioro en las relaciones interpersonales. También puede generar sentimientos de inseguridad, baja autoestima y desconfianza.

Consecuencias económicas: La desheredación significa que el hijo no recibirá su parte de la herencia. Esto puede tener consecuencias importantes en su situación financiera, especialmente si el hijo dependía de la herencia para su sustento o si la herencia incluye bienes de gran valor. En algunos casos, la desheredación puede significar que el hijo no tenga acceso a recursos económicos para cumplir sus metas o proyectos.

¿Qué es la legítima? La legítima es el derecho que tienen los hijos a recibir una parte de la herencia de sus padres, incluso si han sido desheredados. Esta parte se calcula en función de la cuantía de la herencia y puede variar en función de cada caso. La legítima tiene como objetivo proteger los derechos de los hijos y evitar situaciones de desamparo económico.

¿Es posible eliminar la legítima en una herencia?

La legítima es una parte de la herencia que corresponde a los descendientes del fallecido de forma obligatoria, es decir, no puede ser excluida de la repartición de bienes. Sin embargo, existe la posibilidad de reducirla o limitarla en ciertos casos.

La reducción de la legítima se da cuando el fallecido deja un testamento donde expresa su voluntad de que alguna persona reciba una parte mayor de la herencia, lo que se conoce como «mejora». En este caso, el heredero beneficiado puede recibir hasta el doble de lo que le correspondería por ley, pero esta mejora no puede superar el tercio de la herencia total.

Otra forma de reducir la legítima es mediante la figura de la desheredación. Esto se da cuando el fallecido expresa en su testamento las causas por las cuales quiere excluir a algún descendiente de su herencia. La desheredación puede ser por causas muy específicas y debe estar debidamente fundamentada.

En ambos casos, la reducción de la legítima debe ser acorde a la ley y no puede ser arbitraria. Si se considera que la reducción es excesiva o injustificada, los herederos pueden impugnar el testamento y solicitar una revisión.

Porcentaje de legítima que corresponde a los hijos

El porcentaje de legítima que corresponde a los hijos es una cantidad fijada por la ley que los padres deben dejar a sus hijos en sus testamentos. Esto significa que los padres no tienen plena libertad para decidir a quién dejar su patrimonio, sino que la ley establece una parte que debe ir destinada a sus hijos.

En concreto, el Código Civil español establece que la legítima de los hijos es igual a la mitad de la herencia si hay un hijo, y a dos tercios de la herencia si hay dos o más hijos. Esto significa que si un padre fallece dejando dos hijos, al menos dos tercios de su patrimonio deberán ser destinados a ellos.

Es importante destacar que este porcentaje se calcula sobre el patrimonio del fallecido una vez descontadas las deudas y los gastos del funeral. Además, existen excepciones en las que los padres pueden desheredar a sus hijos o reducir su legítima, como por ejemplo en casos de maltrato o abandono.

  • La legítima de los hijos es igual a la mitad de la herencia si hay un hijo
  • La legítima de los hijos es igual a dos tercios de la herencia si hay dos o más hijos

Consecuencias de no respetar la legítima en una herencia

Cuando en una herencia no se respeta el derecho de legítima de un hijo, pueden surgir diversas consecuencias legales y emocionales que afectan a todas las partes involucradas. Algunas de estas consecuencias son:

1. Acciones legales: El hijo desheredado puede tomar acciones legales para reclamar su derecho a la legítima. Esto puede generar gastos y conflictos que afecten la relación entre los herederos.

2. Pérdida de la herencia: Si el hijo desheredado no recibe su legítima, puede renunciar a toda la herencia y no recibir nada.

3. Sentimientos de injusticia: La desheredación puede generar sentimientos de injusticia y resentimiento en el hijo afectado, lo que puede afectar su relación con los demás herederos y con la memoria del fallecido.

4. Riesgo de nulidad: Si la desheredación no se realiza correctamente, puede ser declarada nula y el hijo tendría derecho a su legítima.

Por estas razones, respetar el derecho a la legítima de un hijo es fundamental para evitar conflictos y asegurar una distribución justa de la herencia.

Resumiendo, la legítima es un derecho legal que protege a los hijos desheredados y les permite recibir una parte de la herencia de sus padres. Es importante entender que este derecho no es absoluto y puede ser limitado por el testamento del fallecido. Si te encuentras en esta situación, es recomendable buscar el asesoramiento de un abogado especializado en herencias y testamentos para conocer tus opciones y defender tus derechos.

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